miércoles, 14 de noviembre de 2018

No somos Los Santos Inocentes

Recordarle a la gente el progreso obtenido en 40 años de democracia es, a estas alturas, tomarles el pelo. Hacerles creer que somos una región hundida en el desconsuelo es, humildemente, faltarnos el respeto a todas y todos, y negar por pose intelectual, que estamos avanzando y luchando contra el eterno olvido de una España que fue tragedia y vio la luz, igual que Extremadura, pero con años de centralismo favorecedor del que nuestra región no participó más que como mano de obra, es mezquino. Por cierto, mano de obra exiliada que levantó ciudades que hoy intentan erigirse como ejemplo de cosmopolitismo separatista, valga la estúpida y realista paradoja.

Dicho esto, es de recibo gritar a los cuatro vientos que Extremadura mira al futuro buscando nuevas puertas a un progreso definitivo para converger en una geopolítica compleja que va mutando en los subterfugios de un mundo que marcha al colapso por la pobreza, la injusticia y la indiferencia.
Hace mucho tiempo que, gracias a nuestra lucha, nuestras reivindicaciones y los liderazgos regionales, hemos dejado de ser Los Santos Inocentes, triste novela de Miguel Delibes que describía la realidad del campesinado extremeño explotado por el caciquismo franquista.

Pero hacer referencia a ello hoy, cuando las nietas y nietos de las y los explotados y analfabetos jornaleros de entonces, son médicas, abogados, ingenieras, maestras…es un insulto a la voluntad de miles de paisanos que dieron hasta su última gota de sudor por cambiar esta tierra hasta conseguir lo que hoy somos y conseguirlo con lo que teníamos, que no era petróleo, ni mar, ni infraestructuras. Sólo teníamos ganas de progresar y progresamos, más lentamente sí, pero sin dejar a nadie en la cuneta.

Hoy, nuestros retos son diferentes. Hemos sufrido cuatro años de un gobierno basado en el humo del marketing que anunciaba payasadas al ritmo de cerrar comedores escolares, urgencias, cortar rutas, reducir becas y aumentar el desempleo hasta 180 mil personas.

Nos encontramos una región quebrada, con una sanidad pública valorada en el 17º lugar por sus usuarios, sin convocar oposiciones y restando a la educación recursos y profesores. En tres años y medio hemos dado vuelta todo, reabriendo urgencias, convocando oposiciones, sumando más profesores, aunque haya menos alumnado y recuperado la sanidad pública hasta el 7º lugar.

Claro que no es rentable tener un centro de salud en cada pueblo, pero el PSOE nunca midió la vida en parámetros de rentabilidad sino de mejorar hasta máximos utópicos, la vida de la ciudadanía. Ahora, hoy, buscamos conseguir un nuevo modelo de crecimiento basado en nuestras fortalezas. Por ello, la economía verde y circular puede superar para siempre nuestros problemas estructurales y por eso también aprobamos leyes para que las empresas puedan aprovechar nuestra estabilidad para crecer en conjunto.

Hace muchos años que dejamos de ser Los Santos Inocentes y no tuvimos que ahorcar al cacique sino, simplemente, ganarle las elecciones, con esfuerzo, talento y ganas de soñar una Extremadura que es mejor que ayer y peor de lo que será mañana. El PSOE va a luchar contra el tiempo para cambiarlo, como hizo siempre y siempre lo logró.

martes, 13 de noviembre de 2018

Estamos hartos

Ambigüedades constantes, falsedades recurrentes, promesas incumplidas, deslealtades, olvido, agravios comparativos… Todo eso siente y vive cada uno de los y las extremeñas que ven cómo, para muchas y muchos, no somos un territorio igual que el resto del país.

Da vergüenza ajena ver cómo para algunos, incluso para la presidenta de Adif, sólo es cuestión de “cierto desequilibrio”, vergonzoso e indignante. Da mucha rabia escuchar cómo otros, desleales con el Estado, siguen sacando tajada a costa de amenazas y políticas de desgaste. No, este no es el país que queremos y empezamos a construir después de los años aciagos de la dictadura franquista.

Hablar con la gente sobre el tren que nunca llega es oír sus quejas, su hartazgo, su desilusión para con un país al que ofrecieron su sudor, su vida, su exilio. Un país que nos olvida recurrentemente y que aún así defendemos con tesón. Pero la paciencia tiene un límite.

Acostumbrados a ver cómo, en ocasiones, los distintos gobiernos de España toman las decisiones en función del peso electoral de las Comunidades Autónomas y sabiendo que no es el mismo cuantitativamente, no podemos admitir que nuestro un país avance desde la desigualdad y la discriminación selectiva. El equilibrio territorial es garantía de progreso y el Estado está en deuda con Extremadura, aunque no seamos tantos como catalanes, vascos, madrileños o valencianos.

¿Qué habrían pensado las vecinas y los vecinos del pueblo más pequeño si la Junta de Extremadura no hubiese llevado los servicios necesarios para vivir dignamente? Exigimos lo mismo, gobierne quien gobierne en Madrid, y no vamos a parar hasta que se nos escuche, hasta que algunos funcionarios dejen de tomarnos el pelo y entiendan, de una vez por todas, que vamos en serio.

Porque este territorio, Extremadura, en el que hacemos milagros para vivir en igualdad, necesita infraestructuras para converger con un continente al que tenemos mucho que ofrecer. Porque este territorio, Extremadura, necesita ya mismo un Plan de Empleo que nos ayude a salir de nuestro drama estructural.

Exigimos justicia con Extremadura, una justicia que, aunque llegue tarde será bienvenida porque se trata de construir un país en el que no valga más una ciudadana o un ciudadano en función de dónde resida en esta España nuestra. Es inadmisible seguir soportando este agravio comparativo. Es hora de gritar basta, sin anteponer intereses políticos o electorales, es hora de plantarse de una vez por todas, es hora de no resignarse, es hora de exigir lo que nos corresponde, no somos más que nadie, pero tampoco menos que nadie y exigimos al actual Gobierno de España el mismo trato que al resto de Comunidades Autónomas.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Avanzamos

Para entender el futuro, para imaginarlo tal y como estamos esperanzados en conseguirlo las y los extremeños, es necesario recordar de vez en cuando la historia que nos precede, sobre todo la más cercana.

En 2015 nos encontramos con una región arrasada por la mala gestión y la insensibilidad social de un gobierno que se autoproclamó como el de los mejores. Claro, era propaganda, humo, falsedad e impostura. Nos encontramos con una región devastada por el desempleo, con presupuestos inflados y sin ejecutar, con una sanidad rota, con escuelas sin profesores ni becas ni comedores ni transportes y con las cuentas en números rojos.

Nuestro reto era recuperarnos poco a poco, equilibrar las cuentas y liberar a la ciudadanía de la nefasta presión de un gobierno que mintió, día a día, para intentar confundir, en vano, verdad con relato. La gente echó a Monago por incapaz, insensible y mentiroso.

¿Por qué recuerdo todo esto hoy?, simple: porque aquel hombre que mentía y hacía que sus viajes a Canarias de fiesta lo pagara la población, es el mismo que hoy se consuela saliendo a los medios, un día sí y otro también, para volver a dibujar una Extremadura que, a pesar suyo, de Rajoy, de Rato, de Casado y de Aznar, sigue recuperándose gracias al talento de su gente, al emprendimiento de sus empresarios, a la entrega de sus funcionarios y a un gobierno que escucha para ejercer la igualdad como el más firme argumento para crecer juntas, juntos, contigo.

Hay una enorme diferencia entre el PP y el PSOE. Ellos trabajan en el barro y en el bullicio con fines puramente electoralistas. Los socialistas, por el contrario, gobernamos para seguir avanzando y miramos con una mayor perspectiva el futuro que estamos construyendo. No nos quita el sueño el poder por el poder mismo, sino bajo la única y gran premisa que hemos tenido siempre: el bien común sin diferencias.

Incluir, proteger al más débil, potenciar las fortalezas para que la riqueza sea un bien a repartir y no una cuenta en B como la de Bárcenas es, entre muchas otras vías, por donde llevaremos nuestro ideario de cara a lo que viviremos en 2019. Trabajamos para crecer. Otros para vivir del cuento y, el cuento, por lo general, es una vil mentira. Allá ellos.

jueves, 8 de noviembre de 2018

El PP en las cloacas

Es hora de entender por qué el PP de este país está llevando el relato a las alcantarillas de los debates. Es hora de entender por qué esa connivencia y empatía que el PP tiene con la corrupción. Es hora de entender por qué le gustan tanto las cloacas al PP. Es hora de entender por qué la derecha, día a día, se atomiza más y más dando la posibilidad a los y las votantes de derechas optar por otras opciones diferentes al PP.

Creer que el PP ha sido alguna vez una organización ideada para reformar el país y la región desde una óptica liberal, como doctrina político-económico es, a estas alturas, bastante ingenuo. El PP, como la herencia maquillada de la dictadura que nos sumió en los peores años de nuestra historia, siempre articuló su campo de influencia alrededor de una sola concepción: poder para mandar.

Y ha sido esa mezquindad la losa de su propia hecatombe, porque la política, desde el abanico ideológico que se mire, es una forma de entender el mundo y de contemplar todas las posibilidades que se tengan, dentro del Estado de Derecho, para llevar adelante una cosmovisión de lo que somos y queremos ser como sociedad y estructura organizada.

El PP, por el contrario, decidió, como en su día la pléyade clientelar que acompañaba al nacional-catolicismo, que era mejor cambiar poco para que todo siguiera igual. Su forma de entender el poder lo convirtió en lo que todos sospechábamos y que ahora sale a la luz. Un partido con escasos principios éticos que le vale cualquier relato oportuno y oportunista para consumar una sociedad polarizada con ellos como salvadores de la patria.

Se coge antes a un mentiroso que a un cojo, dice el refranero popular y es una verdad absoluta cuando vemos aquellos que usaban al terrorismo como arma electoral, ser hoy los que continúan apuntándose a cualquier discurso que tenga en común el miedo para que la gente, ellos creen tonta, les preste atención.

El PP está desbarrancando a fuerza de corruptelas, falsedades, másters, dopaje electoral y odio. Aquí me quiero detener un segundo: nada es más inmoral que el odio como estrategia para captar votos. Y en su caída libre hacia el vacío de la irrelevancia, se aferran al miedo y al odio para cambiar el foco que la sociedad, tristemente para el PP, ya ha puesto encima de ellos.

Toda democracia seria necesita un sistema de partidos con una oferta suficiente, para que el debate sano y real nos enriquezca en la búsqueda de un futuro esperanzador, al que estamos obligados como organizaciones políticas desde la seriedad, la honradez y el talento de todas y cada unas de las personas dispuestas a edificar una sociedad mejor. Camino en el que el PP ni está ni se le espera, porque está perdido en las cloacas.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Nuevo curso, misma lucha

Empezamos un nuevo curso político con la mirada puesta en las citas electorales de 2019: municipales, autonómicas y europeas ocuparán gran parte de nuestro día a día para intentar, con trabajo, humildad y convicción, afianzar el camino andado.

Y el camino andado es que sigan siendo cada vez menos las personas desempleadas en la provincia de Cáceres y en Extremadura. Desde que el PSOE gobierna las administraciones regional y provincial, el paro ha bajado y ahora hay menos de cien mil parados en Extremadura, cuando gobernaba el PP de Monago llegaron a las 170.000 las personas desempleadas.

Son aún demasiadas, es cierto, y por ello el Presidente de la Junta y con él todas y todos los socialistas extremeños seguiremos exigiendo al presidente del Gobierno un Plan de Empleo Especial para Extremadura, como se lo exigimos al anterior Presidente sin éxito, plan de empleo que, junto a un tren digno, un tren del siglo XXI, el Ave, son los retos más inmediatos que debemos resolver.

Mientras tanto, una derecha se pelea con la otra derecha para demostrarle al electorado, más de derecha, quién es más puramente de derechas. Este circunloquio, por absurdo, no deja de ser cierto.

Así, mientras ellos se despechan cara al sol, nosotros, el PSOE continuamos avanzando en la construcción de una región y una provincia que dé pasos hacia un futuro que nos debe encontrar dispuestos a conquistar.

Ya dije en estos días que las elecciones no son una mera competición en la que hay que ganar. El ganar por ganar carece de sentido si no es para fortalecer nuestras políticas que, a la vista del frío número estadístico, está dando resultado y todo ello recuperando derechos, reabriendo urgencias, llamando a oposiciones, ampliando el cuerpo docente y, repito, disminuyendo el paro.

No quiero olvidarme del nuevo hospital de Cáceres que será una realidad a finales de este año. Será un hospital de vanguardia, referente para toda la provincia y que vendrá a dar servicio a una población que lo necesita y lo exige después de haber sido congelado, olvidado y despreciado por las políticas insensibles e insolidarias del gobierno del PP la pasada legislatura.
E
n consecuencia, este nuevo curso nos deparará mucho esfuerzo para continuar con la misma lucha, reivindicando, allí en Madrid, lo que necesitamos y merecemos y aquí, en la provincia y en la región, trabajando con marcadas políticas de desarrollo y sostenibilidad en nuestros pueblos y ciudades.

Vivimos para avanzar juntas y juntos, para incluir a la gente en nuestros objetivos de desarrollo y, por supuesto, para lograrlos y estamos en el buen camino.


domingo, 29 de julio de 2018

Tres años mejorando la provincia de Cáceres



Hace tres años la provincia de Cáceres estaba en una situación desesperada, con dinero y ejecuciones abortadas por un gobierno provincial -del PP- que trabajaba concienzudamente para el plan más siniestro de la derecha extremeña: cerrar los pueblos de la región.

Lo que ellos llamaban austeridad, fue en realidad asfixia a los municipios, a los que trataron de forma sectaria y partidista, ignorando que la política debe servir a las personas y no a los partidos.

En estos días, el Gobierno socialista de la Diputación provincial de Cáceres, hizo balance de tres años de trabajo en la provincia. Tres años en los que se le ha dado la vuelta a una realidad que carecía de esperanza y que hoy ve reactivar, en cada pueblo, en cada comarca, las inversiones, la cultura, el desarrollo y la presencia de un ejecutivo socialista que, aún heredando una situación lamentable, fue capaz de lanzar a la calle su proyecto político.

Pero más que importarnos lo hecho durante este tiempo, nos ocupa lo que debemos hacer para seguir avanzando hacia una provincia más moderna, más sostenible y más vital que nunca, sabiendo que tenemos a la despoblación como enemiga y contra ella están dirigidos todos los cañones de las decisiones del gobierno socialista de la Diputación. No será sencillo, pero estamos en ello.

Profundizar la inclusión con el Plan Integra, asumir la necesidad de repoblar nuestra geografía con servicios que generen empleo, apostar por el cuidado de nuestros mayores y potenciar la activación económica a partir del desarrollo tecnológico, la innovación y la cultura, tal y como se ha venido haciendo con la fibra óptica, Muro Crítico, el Plan Desarrolla y demás decisiones.

No queremos hacer propaganda de lo hecho sino recordar a todo el mundo, que la política sirve a la ciudadanía y no al revés, que la política es una herramienta de transformación en la que los resultados son juzgados cada cuatro años por la gente. Continuaremos avanzando, imaginando un futuro posible para la provincia de Cáceres, con las personas en el foco de las decisiones.

Siempre Cáceres


Sumar nombres a un proyecto puede parecer, desde lejos, un dato menor. Sin embargo, cuando una organización se concibe a sí misma como una herramienta para que la ciudadanía pueda ver recompensado su esfuerzo con políticas que le correspondan, la dimensión de las decisiones cobra, si se quiere, mayor sentido.

Por ello cada nombre, cada compañera o compañera que ocupa un cargo, debe ser consciente de que detrás hay un Partido, el PSOE, que tiene una visión de futuro para el territorio en el que somos capaces de, con nuestras decisiones, favorecer el progreso, la igualdad y la justicia social.
 He dicho hasta la saciedad que solos no somos nada, que le debemos todo al PSOE, un partido con mayúsculas, acostumbrado a liderar las transformaciones y a ofrecer su lealtad cuando no gobierna. 

Nuestra tesis es simple pero efectiva: juntos, sin dejar a nadie en el camino, por un futuro mejor.
 El eje de nuestras políticas pasa por una serie de prioridades compuestas por el interés común de la provincia de Cáceres. Por encima de todo está el interés de la provincia que no es otra cosa que la necesidad de las y los cacereños por encontrar respuestas a un futuro cada vez más complejo y hostil, un futuro que requiere del talento de todas y de todos, los que están y los que deben volver.

La provincia de Cáceres debe dar un paso al frente, sin importar ni medir nada que no sea el interés de nuestros pueblos y ciudades. Ante todo, y ante todos, dar un paso al frente, repito, para ofrecer a la región nuestra voluntad de multiplicar proyectos que generen empleo sostenible, riqueza para repoblar e infraestructuras para asumir lo que viene con la garantía de la capacidad de nuestras gentes.

No preguntes lo que puede hacer tu país por ti, sino lo que tú puedes hacer por tu país, decía JFK. Mirad, yo creo que la provincia de Cáceres ha dado, históricamente, muestras de lealtad y esfuerzo al servicio de un interés común que era, es y será, siempre el mismo, es decir, una Extremadura mejor y convergente con el resto del país y del continente, pero creo que la provincia y su gente ha dado siempre más de lo que ha recibido y que es momento de plantarnos ante lo que las demás administraciones deben, por imperativo histórico, hacer por nosotras y nosotros.

Decía el flamante subdelegado de gobierno, José Antonio García Muñoz, que luchará por la igualdad entre provincias y desde esta tribuna respaldo lo dicho. El PSOE de la provincia de Cáceres y las y los cacereños que ocupan puestos de responsabilidad harán todo lo que deban para garantizar la igualdad absoluta entre provincias.

No hay lógica alguna que nos pueda relegar porque tenemos con qué y sabemos cómo hacerlo. Siempre Cáceres no es un grito excluyente sino una reivindicación que se reafirma en lo que somos para generar lo que seremos. Hay utopías que se hicieron realidad con la capacidad como bandera. En eso estamos y hacia allí nos dirigimos: comunicaciones, transportes, empleo, inversiones. Lucharemos por todo ello aquí y ahora.

jueves, 12 de julio de 2018

Ser humanistas

Escribió el poeta estadounidense, Walt Whitman, que la vida es lo poco que nos sobra de la muerte y, humildemente, quiero agregar que toda rebeldía ante el odio, toda sublevación ante la barbarie y toda barricada ante la selección premeditada de quienes deben seguir o perecer, es una de las grandes obligaciones morales del socialismo.

No sólo debemos confiar en la bondad de los seres humanos, sino y, sobre todo, fomentarla con acciones que eduquen y venzan a la miseria de quienes divulgan aberraciones, concertinas, miedos y vejaciones garantizadas por la inacción política.

Todo ello es antagónico a una ideología que se ampara y reproduce en la igualdad, la fraternidad, la libertad, el humanismo y la justicia social. Nadie, que no sea un asesino serial, puede mirar a los ojos de una niña de siete años y dejarla morir en el medio del mar.

Nadie con una pizca de humanidad en su corazón, puede apartarse de la responsabilidad que implica salvar y dar cobijo a quienes huyen de la guerra, del hambre y de la miseria, exactamente igual que nuestras abuelas y abuelos, que huían de la guerra civil, de la pobreza y de la represión, porque España ha sido un país de exiliados forzados que buscaron y encontraron la solidaridad en otras partes del mundo.

No se trata de sentirse bien con uno mismo como pueblo, al rescatar de la muerte a más de 600 personas, 200 niñas y niños. No es una cuestión de caridad ni de autoestima. Es una lección de humanismo, un simple pensar y ejercer nuestro pensamiento en favor de la humanidad, sin fronteras, con ciudadanos y ciudadanas del mundo que huyen por culpa del mundo rico que los empobreció, maniató y mutiló en la búsqueda de nuestras frivolidades mercantiles, como consecuencia inmediata de la mezquindad que se multiplica inoculando el miedo en la gente.

Hemos podido rescatar de la muerte a quienes el resto de Europa dio la espalda, pero hemos dejado morir a miles y seguiremos, como continente, dejando morir a otros miles si no somos lo suficientemente fuertes, desde el punto de vista político, como para torcer la dirección de los países de la Unión.

Los compromisos hay que cumplirlos y saber no sólo que es un deber moral, sino una necesidad para países que se marchitan de forma acelerada y que son incapaces de garantizar la paz y el bienestar de su gente. Así que vivamos como una oportunidad para el futuro ser la esperanza de aquellos que lo perdieron todo. Un mundo sin fronteras sería un mundo en paz, todo lo contrario de lo que tenemos hoy, aunque, de vez en cuando, la sangre de los asesinados por la codicia no nos salpique.


miércoles, 20 de junio de 2018

Contra el machismo, mujeres

La paridad, el protagonismo de las mujeres en las decisiones y la igualdad como forma de vida y de acción política, ha sido, es y será, objetivo y bandera del socialismo. No vamos a sacar pecho por algo que venimos haciendo en la provincia de Cáceres y en Extremadura desde hace años. No en vano, presidencias, consejerías, listas electorales, direcciones generales, concejalías y secretarías generales están ocupadas, en igualdad, por socialistas capaces, luchadoras y feministas.

Que el gabinete de Pedro Sánchez tenga más ministras que ministros nos reconforta, porque en Extremadura también tenemos su equivalencia en más consejeras que consejeros y no es un dato menor, sino una profunda convicción que se planta ante los numerosos casos de machismo dentro de un patriarcado que intenta maquillar su indudable decadencia con formas más sutiles, pero igual de aberrantes.

Que artículos en los medios -más reaccionarios unos que otros- hablen de la figura, el rimen o el guardarropa de las compañeras en el gobierno del PSOE, y que alguno de esos artículos estén firmados por mujeres que se prestan a humillarse ante el conservadurismo de este país, nos reafirma aún más en los techos de cristal que debemos seguir rompiendo por el bien de nuestra sociedad.

Capacidad, talento, currículum , antecedentes, verbalización, proyectos y estrategias, avalan a las mujeres que el PSOE llama para estar en la vanguardia de los cambios que necesita nuestra provincia, nuestra región, España entera.

Seguimos avanzando hacia una ciudadanía completa en materia de igualdad de oportunidades, justicia social y de visibilización, porque ante el machismo, ante la rabia contenida de la derecha y ante los restos de un patriarcado que nos ha sumido en el atraso y la desigualdad, nuestra opción es más y mejores mujeres en todos los espacios relevantes en los que tengamos capacidad de decisión.

Nos queda mucho camino en materia de igualdad de género, pero también en materia de igualdad social. Profundizar en derechos y garantizar la equidad en oportunidades ante el empleo, la educación, la sanidad y los servicios, está dentro de las prioridades de máxima relevancia para el PSOE.

En este camino persistiremos andando y construyendo, junto a una sociedad que ya respira aliviada, pero también esperanzada ante el cambio político protagonizado por el socialismo que, una vez más, ha dado un paso al frente para ocuparse del destino de un país que pedía a gritos regeneración ante la oleada de casos de corrupción que salpican, día a día, al primer partido de la oposición.

No nos conformamos y ante esta nueva etapa, seguiremos reivindicando lo que la provincia de Cáceres necesita. Nuestras diputadas y diputados así lo harán por mandato, deber y compromiso con toda la población cacereña. Empleo e infraestructuras para seguir avanzando. No vamos a parar hasta conseguirlo, y sí, con mujeres como protagonistas ante los últimos coletazos de un machismo en retirada, como la derecha misma.


viernes, 8 de junio de 2018

Ibarra y socialismo

Se han escrito ríos de tinta acerca del proceso de construcción de un país, España, que salía de la larga noche franquista y aspiraba a ver la luz de una democracia plena, donde la libertad, la justicia social y la igualdad apagaran definitivamente la oscuridad de la dictadura.
Hay quienes sostienen que los cambios revolucionarios son provocados por una inercia social que converge en la creación de una nueva época, con nuevos valores y, sobre todo, nuevas prioridades. Pues bien, España, hoy podemos afirmarlo, hizo una revolución pacífica pero profunda, una revolución que cambió de pies a cabeza la geografía nacional, Extremadura no fue testigo de piedra en todo este proceso, que hizo posible que hoy nos reconozcamos como una sociedad moderna y justa.
Yo soy de los que creen que sí, que las transformaciones profundas obedecen a un cambio de pensamiento social, pero que, sin el liderazgo oportuno, correcto y visionario, cualquier época puede acabar en todo lo contrario de lo que aspiraba a ser.
Y aquí, en Extremadura, ese liderazgo, ese nombre, el visionario que imaginó una tierra de oportunidades, una tierra que venciera a su pasado y que acabara con su lacrimógena historia de exilio y pobreza, se llamó Juan Carlos Rodríguez Ibarra.
Un socialista cabal, de esos que saben que la política es la herramienta para incluir y abrir las puertas del futuro a los que siempre habían estado marginados, la herramienta para garantizar la igualdad de oportunidades, la herramienta para progresar sin dejar a nadie en la cuneta.
Y vaya que si lo hizo. Sus políticas, en los sucesivos gobiernos que presidió, contribuyeron a que la Extremadura de los jornaleros se transformara en la Extremadura de las ingenieras, los médicos y los maestros. Que la Extremadura de las igualas se convirtiera para siempre en una región de servicios sanitarios ejemplares y extendidos por toda la región. Que la Extremadura de los tópicos se convirtiera en una Comunidad Autónoma preparada para ganar el futuro.
Hoy, a pesar de advenedizos e izquierdistas de salón que quieren reinventar la esencia de la izquierda, las y los socialistas extremeños sabemos que Juan Carlos Rodríguez Ibarra y socialismo, como ejemplo de igualdad, justicia social y visión de futuro, son lo mismo, por eso su nombre y su trabajo por esta tierra serán siempre parte de la historia de España, de Extremadura y del PSOE.

lunes, 21 de mayo de 2018

Nuestra encuesta es el trabajo

Mucho se habla estos días sobre las encuestas que arrojan tendencias hacia un lado u otro del arco parlamentario, hacia un lado u otro de los intereses creados para intentar preparar la continuidad de ciclo ideológico a la que aspira el poder económico de este país, viendo que el PP está amortizado, manchado, agotado.

Y lo que es peor, se analizan -las encuestas- desde las fuerzas políticas como si de un hecho inobjetable se tratara. Parece ser que nos olvidamos, a fuerza de lecturas adivinatorias, lo que ocurre en el día a día y las explicaciones que ofrecemos a la ciudadanía.

Porque una elección no se gana en 15 días, aunque sí se puede perder. Una elección se gana en el día a día mirando a la cara de la gente, escuchándola y aportando soluciones concretas, viables, reales y de calado para la ciudadanía. Oír, ver, tocar la realidad.

Ese es nuestro trabajo, no comentar y debatir encuestas sobre datos más o menos objetivados detrás de teorías demoscópicas que no curan, no educan ni dan trabajo a las personas.

El PSOE de la provincia de Cáceres, su ejecutiva provincial y toda la militancia sabe que nuestros esfuerzos, decisiones, pensamientos y proyectos están destinados a revertir los problemas históricos de nuestro territorio.

Sabemos que tenemos que trabajar para romper la tendencia demográfica y plantear soluciones inmediatas contra la despoblación que, si no la paramos, acabará por cerrar, uno a uno, nuestros pueblos.

Por ello, semana a semana, mes a mes, año a año, la Diputación provincial de Cáceres gobernada por el PSOE, lanza planes tendentes a generar empleo y a la igualdad de oportunidades para que cada cacereña y cacereño pueda elegir dónde y cómo proyectar sus vidas.

No es fácil, lo sabemos, pero no vamos a perder tiempo en las encuestas porque sabemos qué necesita nuestra provincia y trabajamos para cumplir con la gente, siempre, abriéndonos a sus requerimientos y dando lo mejor de cada uno de nosotros para hacer más provincia, más población, más igualdad y menos desempleo.

Nuestra encuesta será en mayo y la vamos a ganar porque trabajamos todos los días para que ello ocurra.


lunes, 27 de noviembre de 2017

La dignidad de Extremadura

 

El pasado sábado miles de extremeñas y extremeños gritamos nuestra verdad en la Plaza de España de Madrid. Allí, familias enteras pedimos no ser más que nadie, sino iguales al resto de España, iguales para crecer y converger en consonancia con el resto del país, para dejar de ser los olvidados y para apostar decididamente por nuestro talento, pero con las mismas herramientas que los demás territorios.

Extremadura es diferente y me siento especialmente orgulloso de ello. Y somos diferentes porque nunca hemos usado el chantaje ni el desapego para obtener recompensa. No nos moviliza un sentimiento de jauría para obtener migajas a cambio de silencio o votos interesados.

Hartos del nacionalismo que divide, que saca tajada y vuelve a dividir, es hora de reivindicarnos como somos. Un pueblo trabajador y orgulloso de haber salido adelante con esfuerzo y lealtad a un país del que nos consideramos parte fundacional, como ejemplo de cohesión que iguala a los seres humanos ante la ley, ante los derechos y, por supuesto, ante las infraestructuras.

Queremos que Plasencia se una con Salamanca, que Cáceres se una con Plasencia y que nuestras capitales de provincia puedan comunicarse de forma veloz y segura, para que de norte a sur y de este a oeste, podamos ir, puedan venir, podamos exportar e importar. ¿Tanto pide Extremadura?

El 18-N reivindicamos un tren del siglo XXI para nuestra región tal y como somos. No insultamos, no agredimos, le pusimos alegría a la indignación y volvimos a demostrar que somos un pueblo unido, carente de resentimientos ni de falsos atajos con el resto de regiones, regiones, algunas de ellas, que fueron levantadas con el sudor de nuestros obreros y el talento de nuestras universitarias.

Es verdad que estamos hartos del ninguneo y es verdad que nuestro compromiso con el futuro en ésta, y demás materias necesarias para dejar una región pujante a nuestras hijas e hijos, es irrenunciable, pero también es verdad que tenemos una utopía por cumplir, un nuevo sueño, una nueva frontera por traspasar y una nueva transformación que hará de Extremadura una tierra de oportunidades, porque tenemos todo, absolutamente todo, para salir adelante si nadie nos boicotea con silencio y dilaciones absurdas.

Sí, tenemos un sueño porque tenemos derecho a soñar, a soñar un país que vertebre y un país que conjugue el nosotros y nosotras sin intereses mezquinos. El tren es una parte del libro que vamos a escribir, que no dejará a nadie fuera y ahora yendo más rápido de una vez por todas.

domingo, 12 de noviembre de 2017

18-N


El 18-N Extremadura será una voz. La voz de la dignidad, la voz de la concentración pacífica de un pueblo que exige equipararse al resto, la voz de una ciudadanía leal a la convivencia, la unión y la cohesión territorial.

Ese día no debe haber ninguna razón para poner delante de los intereses colectivos, los sectarios. No hay excusa posible para quienes maticen una exigencia histórica, con argumentos que obedezcan a objetivos partidistas, sectarios y electoralistas.

No podemos, ni vamos a mirar para otro lado. Tenemos una cita con el derecho de toda una sociedad para construir su futuro con las mismas herramientas que han tenido todas las demás Comunidades Autónomas de nuestro país.

Porque es verdad, España es uno de los países con más kilómetros de vías de alta velocidad, pero ni un metro se ha construido en nuestro territorio extremeño y eso es, simplemente, inaceptable.

Hemos luchado, año tras año, contras las injusticias de una historia que también nos hizo víctimas, quizás a los que más, de atrasos, oscurantismo, represión y exilio. Nadie puede decir que haya sufrido como pueblo más que las y los extremeños durante los años del franquismo.

Toca alzar la voz, levantarnos sin mirar con desconfianza a nadie, simplemente pidiendo lo que es nuestro, sin distinción de colores políticos y con el marcado afán de defender a Extremadura con una demanda justa.

Necesitamos un tren del siglo XXI, un tren que nos meta de lleno en multiplicar nuestras opciones de crecimiento. El tren, sí, el tren, que es uno de los caminos indispensables para sumar conectividad y, por tanto, inclusión en una carrera, la del empleo, que debemos ganar.

El 18-N estaremos en Madrid para que nos escuche el país entero, para dar un paso más hacia la justicia e igualdad, para sentirnos más partes, si se quiere, de un país, España, que nos necesita como bastión inquebrantable contra los devaneos secesionistas.

Allí estaremos y allí levantaremos la voz para que se escuche alto y claro que Extremadura existe, que somos un pueblo con voluntad de hierro para superar adversidades y construir un futuro a la altura de lo que nuestras hijas e hijos esperan de nosotros.

sábado, 28 de octubre de 2017

Retos por delante"


No es lo mismo hablar que actuar y tenemos en el futuro inmediato demasiados retos como para detenernos en simples elucubraciones discursivas, por ello necesitamos más acciones que enunciados. Es hora de actuar y fortalecernos ante las injusticias que venimos sufriendo. Como dijo la presidenta de la Asamblea en su discurso del día de Extremadura, “siempre hemos amado en silencio a Extremadura. Es hora de alzar, de levantar la voz.

Por eso, el 18 de noviembre marcharemos a Madrid, todas y todos, sin distinción de colores políticos, para exigir que, de una vez por todas, Extremadura cuente con un tren a la altura de nuestros planes de futuro.

Hasta la extenuación repetimos que las infraestructuras cohesionan territorios y, por tanto, ciudadanos. Definitivamente merecemos lo que es nuestro para contar con una herramienta fundamental de cara a la transformación que el gobierno socialista de Extremadura está poniendo en marcha.

Porque un tren del siglo XXI que invite al viajante y al viajero a venir y que permita a nuestros productos ser más competitivos a nivel nacional e internacional, son un eslabón de una transformación económica total que incluye elementos tan imprescindibles como la banda ancha y la economía verde.

Tenemos un plan para construir un mañana y dentro de ese plan exigimos herramientas contemporáneas e imprescindibles para encarar lo que viene con garantías de éxito. Sin comunicaciones ni transportes decentes, es imposible abordar cualquier cambio estructural.

Así pues, que el gobierno de España piense, de una vez por todas, que esta región, leal a la cohesión territorial y a la unidad como garante de la fortaleza del país ante el mundo, merece lo que es suyo, sin chantajes, sin estridencias, pero con el paso firme.

Unidos para ganar


Mis primeras palabras son de agradecimiento a la militancia que, una vez más, ha sido ejemplar, constructiva, respetuosa, participativa y decisiva para orientar el PSOE que queremos en la provincia de Cáceres. Quiero agradecer públicamente a la Ejecutiva saliente su imprescindible trabajo para ganar las elecciones municipales pasadas.

Dicho esto y sin dedicar ni un minuto a la autocomplacencia, quiero dejar claro que vamos a ponernos en marcha para multiplicar voluntades y lanzarnos a los barrios, las calles, los pueblos, las ciudades, para construir con solidez y firmeza una alternativa que nos haga vencer en las próximas citas electorales y cumplir con nuestros grandes objetivos: revalidar la Diputación y la Junta y ganar las elecciones generales para tener un presidente socialista en España.

La única fórmula para obtener las mayorías que necesitamos es la unidad. Nadie, absolutamente nadie, sobra a la hora de aunar fuerzas de cara a los retos que se nos presentan por delante. La gente nos necesita y no vamos a defraudarles, porque somos la imprescindible herramienta útil para el bienestar y la justicia social.

Nuestra primera acción conjunta será organizar, apoyar y manifestarnos el 18 de noviembre en Madrid para exigir al gobierno el tren que se merece Extremadura, el AVE, que cohesione y nos ayude a generar riqueza. Unidos por una causa esencial para el futuro de la provincia es una gran ocasión para liderar y conseguir las reivindicaciones que planteamos.

Así pues, a trabajar denodadamente por la sociedad, por construir progreso en igualdad y por hacer de nuestro gran Partido el vehículo con el que defender a los más débiles y hacer que, cada día que pasa, lo sean menos, porque una sociedad de iguales es una sociedad que garantiza la felicidad de la mayoría. Militantes Unidos para ganar, decididos a conseguirlo. Somos el PSOE.

lunes, 24 de julio de 2017

Un ejemplo más de la militancia socialista


Estas últimas semanas, las y los socialistas extremeños, hemos vuelto a ser un ejemplo. El proceso de primarias regional que hemos vivido, fue respetuoso, activo, lleno de propuestas y leal, si entendemos la lealtad por decir lo que pensamos y creemos de frente y sin dobles lecturas.

Como en todo accionar democrático, la legitimidad de un resultado contundente te obliga, si se quiere, a ser mucho más responsable que cuando la victoria es pírrica. El proyecto de partido de Guillermo, como fortaleza para ganar a la derecha, obtuvo un 67% de los votos, resultado incontestable, pero no por ello con derecho a hacer del PSOE un partido personalista.

Evidentemente, Guillermo lo sabe y estoy convencido que las propuestas de Eva y Enrique serán muy tenidas en cuenta para construir un partido más fuerte aún, porque no nos olvidemos, somos la federación con mayor porcentual de voto socialista de España.

Me gustaría también expresar mi orgullo por una militancia que, en cada proceso de primarias, va asumiendo desde el respeto las legítimas diferencias y matices en las propuestas que hacen las y los candidatos.  El respeto a todas las opiniones vertidas, mayoritariamente, en redes sociales es algo fundamental y en cada proceso se nota un avance en este aspecto. El regional ha sido ejemplar y lo será en provinciales y locales, estoy seguro de ello.

Tenemos delante de nosotros muchos retos como para parar a descansar en el camino. Un proyecto colectivo requiere del esfuerzo desinteresado de todas y todos aquellos que se sientan capaces de aportar su forma de entender las relaciones humanas dentro de una organización tan importante como nuestro Partido.

Por tanto, concluyo estas líneas felicitando a Guillermo, a Eva y a Enrique por su campaña, pero, sobre todo, a la militancia socialista que participó de unas  primarias que han sido consecuentes con el alma democrática de un Partido, el nuestro, que sigue creciendo a pesar de su longevidad. Nuestro PSOE goza de muy buena salud. Hay mucha gente que nos está esperando y no  vamos  a defraudarles.

lunes, 3 de julio de 2017

Dos años para seguir creciendo

 
La realidad es todo aquello que se puede constatar con hechos concretos. Esta obviedad, no por serlo, resulta menor en tiempos de relatos falsos y narraciones que poco tienen que ver con la correlación de situaciones demostrables.

Vivimos en la época de la posverdad, o lo que es lo mismo, de la simple mentira revestida por la repetición de construcciones artificiales que socaban el verdadero objetivo de la política: diagnosticar para resolver. En esto de la consecución del poder por el poder mismo, o lo que es lo mismo, fines que justifican los medios, el construir futuro parece ser lo de menos y el cortoplacismo, en una especie de relato breve de ficción verosímil, se intenta imponer por encima de, repito, los hechos concretos que constatan la realidad que edificamos.

En estos dos años de gobierno socialista en Extremadura, la credibilidad de la Junta y del Presidente, Guillermo Fernández Vara, se puede comprobar en el cumplimiento de la Agenda del Cambio, que es un contrato social destinado a reflejar lo que se hace y por qué se hace. La gente siempre sabe lo que elige y no en vano cambió el artificio por lo humano, la falsedad por lo sincero y la ficción por una realidad que, de forma urgente, había que cambiar recuperando, primero, lo perdido.

Así pues, nos hemos pasado dos años arreglando el desaguisado del PP y su falta de humanidad para dirigir el destino de nuestra región. Ellos gastaron el dinero de la ciudadanía en construir una mentira en torno a un emperador de barro que, acostumbrado a pasársela bien con gastos pagados por los contribuyentes, creía que la apariencia era más importante que lo palpable. Las elecciones las ganó Guillermo y el PSOE de Extremadura porque representan la ilusión, el respeto y la sinceridad, cueste lo que le cueste.

No hace falta enumerar lo que hemos recuperado porque sabemos que hemos llegado para, además de devolver la dignidad a la región, transformar lo necesario para apuntalar el futuro que ya ha comenzado. No tenemos aliados en el gobierno porque ni siquiera los diputados extremeños del PP reivindican lo que nos hace falta para potenciar la región. La derecha y la izquierda de salón, tristemente, creen que si a Extremadura le va mal a ellos les irá bien y su política de palos en la rueda es la única estrategia que tienen para desgastar al gobierno extremeño.

Seguiremos esperando que maduren y dejen su sectarismo para apostar, de verdad, por el consenso que nos ayude a luchar por lo nuestro en Madrid. Puede que no estén ni se les espere, pero el marcado tono dialogante del gobierno de Guillermo seguirá creyendo que el acuerdo es posible.

Vengan como vengan dadas las cartas, no esperaremos a nadie e iremos hacia adelante para impulsar medidas que ayuden a crecer, a seguir bajando el desempleo y a profundizar en la economía verde y circular, las razones para creer en Extremadura, nuestro verdadero y gran objetivo.

lunes, 19 de junio de 2017

La pinza extremeña

 
A partir de ahora, entre todas y todos, deberemos encontrar el camino que nos vuelva a situar en la vanguardia de la alternativa de gobierno para España, una alternativa que huya del griterío populista y de la complicidad con las voces que no representan el sentir mayoritario de la sociedad española. 

De encontrar el camino correcto depende el futuro del PSOE y, por tanto, de la ciudadanía.
Mientras tanto, aquí en Extremadura, vemos cómo el PP juega al concierto y reelige a un franquista para que siga dirigiendo en Badajoz una opción que debería ser ejemplo de tolerancia y no de cantos al sol ni apologías del totalitarismo franquista. La derecha extremeña, con ejemplos así, continúa mirándose en un espejo del cual reniega cualquier demócrata que se precie.

En la Asamblea de Extremadura, y ante un plan de infraestructuras que incluía, entre otras partidas, más de cien millones para nuevas carreteras, ochenta para mantenimiento y seguridad vial, casi sesenta y cinco millones para saneamiento y depuración, veinte y dos millones para aguas potables, seis millones para cauces urbanos y cinco millones para I+D+i, dos de los adalides de las diferencias ideológicas PP y Podemos- coincidieron en su negativa a todo lo expuesto anteriormente.

Ni siquiera el falaz argumento de los recortes inventados en el relato morado puede argumentar la oposición sin matices a cualquier tipo de mejora para la ciudadanía extremeña, aunque a ellos, incapaces de enmendar presupuestos o de gobernar decentemente en Cañamero –también con el PP-, les resulte “insuficiente”.

La realidad, ese tiempo que se construye con los hechos, es que ambos extremos se unen para desgastar –eso creen- al gobierno socialista de Guillermo Fernández Vara. La vieja opción sigue pidiendo seriedad cuando aún esperamos que Monago haga el famoso striptease financiero una vez pillado, disfraz incluido, en los carnavales tinerfeños, pagados con dinero público.

La pinza, por un lado, reelige a fascistas y por el otro intenta dinamitar que progresemos a pesar de la destrozada economía que nos dejó el gobierno de lo que ellos mismos decían ser “los mejores”.

Monago destrozó Extremadura gobernando con IU. Ahora, PP y Podemos, vuelven a la vieja concepción de la pinza intentando dinamitar inversiones que, a pesar de ellos, el gobierno socialista seguirá llevando adelante.

Coinciden en muchas cuestiones, azules y morados, pero no los une la generosidad por ayudar a Extremadura, sino la mezquindad electoralista de dos opciones que volverán a fracasar cuando nos volvamos a encontrar en las urnas.

lunes, 5 de junio de 2017

Más PSOE que nunca


El objetivo de todo socialista es, sin la menor duda, ganar elecciones para mejorar la vida de la gente. No hay lugar para personalismos, ni verdades absolutas que agrieten la convivencia entre matices diferenciadores. Por el contrario, creo fervientemente en la capacidad de escuchar a la militancia de a pie, la que quita tiempo de su vida personal y laboral para aportar su granito de arena a una causa que amplía derechos y construye igualdad entre personas y, por tanto, entre territorios.

Los que tenemos responsabilidades dentro del Partido, sea cual sea nuestro ámbito, conocemos, al menos en nuestra provincia, a las compañeras y compañeros. Llevamos muchos años eligiendo la calle en lugar de las tribunas sacralizadas que dan un protagonismo que no suma, ni sirve cuando se deja de escuchar a las personas.

Nuestra militancia es el orgullo de este partido y lo fue siempre, sobre todo los años de la clandestinidad y del plomo, con muertos antes y después de la dictadura. Cada uno está en el PSOE donde sus compañeras y compañeros lo han puesto. Una puerta abierta, pero nunca un cheque en blanco y, en esa concepción de la voluntad de la militancia, es en la que debemos sentirnos pequeños en la foto, pero inmensos en la responsabilidad de un partido, el nuestro, al que la ciudadanía necesita y espera.

El PSOE siempre fue un partido de debate, de enfrentamiento dialéctico y de matices en torno a nuestras ideas. Hoy seguramente todo se magnifica porque ha cambiado la forma de comunicar lo que somos y hacemos, tanto en lo individual como en lo colectivo, pero eso también nos acerca más a la ciudadanía.

Somos el partido más democrático y transparente de España, porque votamos y debatimos abiertamente y porque hemos empezado un camino sin retorno hacia la horizontalidad de las decisiones. Modularlas para ser efectivos es uno de los retos, pero avanzar en transparencia y democracia siempre será una buena noticia para la organización en particular y el sistema en general.

Pedro Sánchez es la consecuencia directa de la elección militante y por tanto toda la militancia tiene que ponerse a su lado para acompañaraportar lo que sea necesario y contribuir a ganar las elecciones generales. Lo necesita Extremadura más que nadie y nos dejaremos la vida en conseguir un gobierno socialista en Madrid.

Agradezco a la militancia cacereña su conducta intachable durante el pasado 21 de mayo. No hay un solo militante que no sepa que es tiempo de trabajar unidos y no de individualismos. Es tiempo de unidad entorno a nuestro Secretario General para conseguir la victoria y en ese camino estaremos todos y todas respaldando su trabajo. Es tiempo de unión como cada vez que hemos ganado y en esa unión seremos más PSOE que nunca.

viernes, 19 de mayo de 2017

Las primarias y el lunes


Todo es mejorarle y más aún un sistema que hemos empezado a utilizar desde no hace mucho tiempo. Nadie puede ni debe jugar con el sentimiento de la militancia porque la  militancia se expresa libremente y la opción de un militante, un voto, ha llegado para quedarse mientras la militancia quiera. Nunca es un problema que las compañeras y los compañeros digan lo que piensan y elijan Secretaria o Secretario General.

No obstante, la familia socialista no puede ser utilizada para eximir responsabilidades de liderazgo, porque para eso votamos una dirección federal, regional, provincial y local. Optar por una opción determinada y su proyecto de partido es trasladar la responsabilidad del rumbo político a quienes se presentan, precisamente, para ello.

Tampoco parece lo más conveniente, para el Partido, la proliferación de descalificaciones e incluso insultos que se vierten alegremente en las redes sociales. El clima de tensión que no hemos sabido controlar juega en contra de nuestras aspiraciones futuras. El resultado del 21 de Mayo no debe ser interpretado como la victoria de unos sobre otros, sino la oportunidad para, desde la unidad, volver a ser la esperanza de gobierno que la mayoría de la ciudadanía desea.

El PSOE se la juega a partir del lunes. El proyecto de país es colectivo y deberemos defenderlo en todo el territorio, mostrándonos unidos y decididos a recuperar el gobierno de España, algo que para Extremadura es imprescindible, viendo la indiferencia de Rajoy y la de sus palmeros en nuestra región.

Espero y deseo que con el paso del tiempo aprendamos a sentirnos parte de un debate sin adversarios, entre compañeros y compañeras, sabiendo que el debate trasciende a la militancia, porque somos un partido de mayorías y la ciudadanía nos espera. El PSOE tiene historia y futuro, ese futuro depende de cómo salgamos de este proceso. El presente lo estamos andando.

No hay lugar para egoísmos ni aventuras personales, sino para fortalecer una opción de gobierno que en Extremadura ganó hace apenas dos años, que ejerce mayorías en las dos diputaciones provinciales y que, a nivel nacional, debe volver a posicionarse como lo que siempre fuimos: alternativa de gobierno para transformar el país hacia el progreso.

Así pues, pido que votemos libremente y nos sintamos parte de un partido con 138 años de historia, de un Partido que fue capaz de llevar adelante todo aquello que hoy disfrutamos en materia de sanidad, educación e igualdad, de un Partido que tiene que seguir siendo protagonista del presente y del futuro de nuestro tiempo, luchando por la igualdad, la solidaridad y la justicia social sin fronteras. Casi nada.