jueves, 12 de julio de 2018

Ser humanistas

Escribió el poeta estadounidense, Walt Whitman, que la vida es lo poco que nos sobra de la muerte y, humildemente, quiero agregar que toda rebeldía ante el odio, toda sublevación ante la barbarie y toda barricada ante la selección premeditada de quienes deben seguir o perecer, es una de las grandes obligaciones morales del socialismo.

No sólo debemos confiar en la bondad de los seres humanos, sino y, sobre todo, fomentarla con acciones que eduquen y venzan a la miseria de quienes divulgan aberraciones, concertinas, miedos y vejaciones garantizadas por la inacción política.

Todo ello es antagónico a una ideología que se ampara y reproduce en la igualdad, la fraternidad, la libertad, el humanismo y la justicia social. Nadie, que no sea un asesino serial, puede mirar a los ojos de una niña de siete años y dejarla morir en el medio del mar.

Nadie con una pizca de humanidad en su corazón, puede apartarse de la responsabilidad que implica salvar y dar cobijo a quienes huyen de la guerra, del hambre y de la miseria, exactamente igual que nuestras abuelas y abuelos, que huían de la guerra civil, de la pobreza y de la represión, porque España ha sido un país de exiliados forzados que buscaron y encontraron la solidaridad en otras partes del mundo.

No se trata de sentirse bien con uno mismo como pueblo, al rescatar de la muerte a más de 600 personas, 200 niñas y niños. No es una cuestión de caridad ni de autoestima. Es una lección de humanismo, un simple pensar y ejercer nuestro pensamiento en favor de la humanidad, sin fronteras, con ciudadanos y ciudadanas del mundo que huyen por culpa del mundo rico que los empobreció, maniató y mutiló en la búsqueda de nuestras frivolidades mercantiles, como consecuencia inmediata de la mezquindad que se multiplica inoculando el miedo en la gente.

Hemos podido rescatar de la muerte a quienes el resto de Europa dio la espalda, pero hemos dejado morir a miles y seguiremos, como continente, dejando morir a otros miles si no somos lo suficientemente fuertes, desde el punto de vista político, como para torcer la dirección de los países de la Unión.

Los compromisos hay que cumplirlos y saber no sólo que es un deber moral, sino una necesidad para países que se marchitan de forma acelerada y que son incapaces de garantizar la paz y el bienestar de su gente. Así que vivamos como una oportunidad para el futuro ser la esperanza de aquellos que lo perdieron todo. Un mundo sin fronteras sería un mundo en paz, todo lo contrario de lo que tenemos hoy, aunque, de vez en cuando, la sangre de los asesinados por la codicia no nos salpique.


miércoles, 20 de junio de 2018

Contra el machismo, mujeres

La paridad, el protagonismo de las mujeres en las decisiones y la igualdad como forma de vida y de acción política, ha sido, es y será, objetivo y bandera del socialismo. No vamos a sacar pecho por algo que venimos haciendo en la provincia de Cáceres y en Extremadura desde hace años. No en vano, presidencias, consejerías, listas electorales, direcciones generales, concejalías y secretarías generales están ocupadas, en igualdad, por socialistas capaces, luchadoras y feministas.

Que el gabinete de Pedro Sánchez tenga más ministras que ministros nos reconforta, porque en Extremadura también tenemos su equivalencia en más consejeras que consejeros y no es un dato menor, sino una profunda convicción que se planta ante los numerosos casos de machismo dentro de un patriarcado que intenta maquillar su indudable decadencia con formas más sutiles, pero igual de aberrantes.

Que artículos en los medios -más reaccionarios unos que otros- hablen de la figura, el rimen o el guardarropa de las compañeras en el gobierno del PSOE, y que alguno de esos artículos estén firmados por mujeres que se prestan a humillarse ante el conservadurismo de este país, nos reafirma aún más en los techos de cristal que debemos seguir rompiendo por el bien de nuestra sociedad.

Capacidad, talento, currículum , antecedentes, verbalización, proyectos y estrategias, avalan a las mujeres que el PSOE llama para estar en la vanguardia de los cambios que necesita nuestra provincia, nuestra región, España entera.

Seguimos avanzando hacia una ciudadanía completa en materia de igualdad de oportunidades, justicia social y de visibilización, porque ante el machismo, ante la rabia contenida de la derecha y ante los restos de un patriarcado que nos ha sumido en el atraso y la desigualdad, nuestra opción es más y mejores mujeres en todos los espacios relevantes en los que tengamos capacidad de decisión.

Nos queda mucho camino en materia de igualdad de género, pero también en materia de igualdad social. Profundizar en derechos y garantizar la equidad en oportunidades ante el empleo, la educación, la sanidad y los servicios, está dentro de las prioridades de máxima relevancia para el PSOE.

En este camino persistiremos andando y construyendo, junto a una sociedad que ya respira aliviada, pero también esperanzada ante el cambio político protagonizado por el socialismo que, una vez más, ha dado un paso al frente para ocuparse del destino de un país que pedía a gritos regeneración ante la oleada de casos de corrupción que salpican, día a día, al primer partido de la oposición.

No nos conformamos y ante esta nueva etapa, seguiremos reivindicando lo que la provincia de Cáceres necesita. Nuestras diputadas y diputados así lo harán por mandato, deber y compromiso con toda la población cacereña. Empleo e infraestructuras para seguir avanzando. No vamos a parar hasta conseguirlo, y sí, con mujeres como protagonistas ante los últimos coletazos de un machismo en retirada, como la derecha misma.


viernes, 8 de junio de 2018

Ibarra y socialismo

Se han escrito ríos de tinta acerca del proceso de construcción de un país, España, que salía de la larga noche franquista y aspiraba a ver la luz de una democracia plena, donde la libertad, la justicia social y la igualdad apagaran definitivamente la oscuridad de la dictadura.
Hay quienes sostienen que los cambios revolucionarios son provocados por una inercia social que converge en la creación de una nueva época, con nuevos valores y, sobre todo, nuevas prioridades. Pues bien, España, hoy podemos afirmarlo, hizo una revolución pacífica pero profunda, una revolución que cambió de pies a cabeza la geografía nacional, Extremadura no fue testigo de piedra en todo este proceso, que hizo posible que hoy nos reconozcamos como una sociedad moderna y justa.
Yo soy de los que creen que sí, que las transformaciones profundas obedecen a un cambio de pensamiento social, pero que, sin el liderazgo oportuno, correcto y visionario, cualquier época puede acabar en todo lo contrario de lo que aspiraba a ser.
Y aquí, en Extremadura, ese liderazgo, ese nombre, el visionario que imaginó una tierra de oportunidades, una tierra que venciera a su pasado y que acabara con su lacrimógena historia de exilio y pobreza, se llamó Juan Carlos Rodríguez Ibarra.
Un socialista cabal, de esos que saben que la política es la herramienta para incluir y abrir las puertas del futuro a los que siempre habían estado marginados, la herramienta para garantizar la igualdad de oportunidades, la herramienta para progresar sin dejar a nadie en la cuneta.
Y vaya que si lo hizo. Sus políticas, en los sucesivos gobiernos que presidió, contribuyeron a que la Extremadura de los jornaleros se transformara en la Extremadura de las ingenieras, los médicos y los maestros. Que la Extremadura de las igualas se convirtiera para siempre en una región de servicios sanitarios ejemplares y extendidos por toda la región. Que la Extremadura de los tópicos se convirtiera en una Comunidad Autónoma preparada para ganar el futuro.
Hoy, a pesar de advenedizos e izquierdistas de salón que quieren reinventar la esencia de la izquierda, las y los socialistas extremeños sabemos que Juan Carlos Rodríguez Ibarra y socialismo, como ejemplo de igualdad, justicia social y visión de futuro, son lo mismo, por eso su nombre y su trabajo por esta tierra serán siempre parte de la historia de España, de Extremadura y del PSOE.

lunes, 21 de mayo de 2018

Nuestra encuesta es el trabajo

Mucho se habla estos días sobre las encuestas que arrojan tendencias hacia un lado u otro del arco parlamentario, hacia un lado u otro de los intereses creados para intentar preparar la continuidad de ciclo ideológico a la que aspira el poder económico de este país, viendo que el PP está amortizado, manchado, agotado.

Y lo que es peor, se analizan -las encuestas- desde las fuerzas políticas como si de un hecho inobjetable se tratara. Parece ser que nos olvidamos, a fuerza de lecturas adivinatorias, lo que ocurre en el día a día y las explicaciones que ofrecemos a la ciudadanía.

Porque una elección no se gana en 15 días, aunque sí se puede perder. Una elección se gana en el día a día mirando a la cara de la gente, escuchándola y aportando soluciones concretas, viables, reales y de calado para la ciudadanía. Oír, ver, tocar la realidad.

Ese es nuestro trabajo, no comentar y debatir encuestas sobre datos más o menos objetivados detrás de teorías demoscópicas que no curan, no educan ni dan trabajo a las personas.

El PSOE de la provincia de Cáceres, su ejecutiva provincial y toda la militancia sabe que nuestros esfuerzos, decisiones, pensamientos y proyectos están destinados a revertir los problemas históricos de nuestro territorio.

Sabemos que tenemos que trabajar para romper la tendencia demográfica y plantear soluciones inmediatas contra la despoblación que, si no la paramos, acabará por cerrar, uno a uno, nuestros pueblos.

Por ello, semana a semana, mes a mes, año a año, la Diputación provincial de Cáceres gobernada por el PSOE, lanza planes tendentes a generar empleo y a la igualdad de oportunidades para que cada cacereña y cacereño pueda elegir dónde y cómo proyectar sus vidas.

No es fácil, lo sabemos, pero no vamos a perder tiempo en las encuestas porque sabemos qué necesita nuestra provincia y trabajamos para cumplir con la gente, siempre, abriéndonos a sus requerimientos y dando lo mejor de cada uno de nosotros para hacer más provincia, más población, más igualdad y menos desempleo.

Nuestra encuesta será en mayo y la vamos a ganar porque trabajamos todos los días para que ello ocurra.


lunes, 27 de noviembre de 2017

La dignidad de Extremadura

 

El pasado sábado miles de extremeñas y extremeños gritamos nuestra verdad en la Plaza de España de Madrid. Allí, familias enteras pedimos no ser más que nadie, sino iguales al resto de España, iguales para crecer y converger en consonancia con el resto del país, para dejar de ser los olvidados y para apostar decididamente por nuestro talento, pero con las mismas herramientas que los demás territorios.

Extremadura es diferente y me siento especialmente orgulloso de ello. Y somos diferentes porque nunca hemos usado el chantaje ni el desapego para obtener recompensa. No nos moviliza un sentimiento de jauría para obtener migajas a cambio de silencio o votos interesados.

Hartos del nacionalismo que divide, que saca tajada y vuelve a dividir, es hora de reivindicarnos como somos. Un pueblo trabajador y orgulloso de haber salido adelante con esfuerzo y lealtad a un país del que nos consideramos parte fundacional, como ejemplo de cohesión que iguala a los seres humanos ante la ley, ante los derechos y, por supuesto, ante las infraestructuras.

Queremos que Plasencia se una con Salamanca, que Cáceres se una con Plasencia y que nuestras capitales de provincia puedan comunicarse de forma veloz y segura, para que de norte a sur y de este a oeste, podamos ir, puedan venir, podamos exportar e importar. ¿Tanto pide Extremadura?

El 18-N reivindicamos un tren del siglo XXI para nuestra región tal y como somos. No insultamos, no agredimos, le pusimos alegría a la indignación y volvimos a demostrar que somos un pueblo unido, carente de resentimientos ni de falsos atajos con el resto de regiones, regiones, algunas de ellas, que fueron levantadas con el sudor de nuestros obreros y el talento de nuestras universitarias.

Es verdad que estamos hartos del ninguneo y es verdad que nuestro compromiso con el futuro en ésta, y demás materias necesarias para dejar una región pujante a nuestras hijas e hijos, es irrenunciable, pero también es verdad que tenemos una utopía por cumplir, un nuevo sueño, una nueva frontera por traspasar y una nueva transformación que hará de Extremadura una tierra de oportunidades, porque tenemos todo, absolutamente todo, para salir adelante si nadie nos boicotea con silencio y dilaciones absurdas.

Sí, tenemos un sueño porque tenemos derecho a soñar, a soñar un país que vertebre y un país que conjugue el nosotros y nosotras sin intereses mezquinos. El tren es una parte del libro que vamos a escribir, que no dejará a nadie fuera y ahora yendo más rápido de una vez por todas.

domingo, 12 de noviembre de 2017

18-N


El 18-N Extremadura será una voz. La voz de la dignidad, la voz de la concentración pacífica de un pueblo que exige equipararse al resto, la voz de una ciudadanía leal a la convivencia, la unión y la cohesión territorial.

Ese día no debe haber ninguna razón para poner delante de los intereses colectivos, los sectarios. No hay excusa posible para quienes maticen una exigencia histórica, con argumentos que obedezcan a objetivos partidistas, sectarios y electoralistas.

No podemos, ni vamos a mirar para otro lado. Tenemos una cita con el derecho de toda una sociedad para construir su futuro con las mismas herramientas que han tenido todas las demás Comunidades Autónomas de nuestro país.

Porque es verdad, España es uno de los países con más kilómetros de vías de alta velocidad, pero ni un metro se ha construido en nuestro territorio extremeño y eso es, simplemente, inaceptable.

Hemos luchado, año tras año, contras las injusticias de una historia que también nos hizo víctimas, quizás a los que más, de atrasos, oscurantismo, represión y exilio. Nadie puede decir que haya sufrido como pueblo más que las y los extremeños durante los años del franquismo.

Toca alzar la voz, levantarnos sin mirar con desconfianza a nadie, simplemente pidiendo lo que es nuestro, sin distinción de colores políticos y con el marcado afán de defender a Extremadura con una demanda justa.

Necesitamos un tren del siglo XXI, un tren que nos meta de lleno en multiplicar nuestras opciones de crecimiento. El tren, sí, el tren, que es uno de los caminos indispensables para sumar conectividad y, por tanto, inclusión en una carrera, la del empleo, que debemos ganar.

El 18-N estaremos en Madrid para que nos escuche el país entero, para dar un paso más hacia la justicia e igualdad, para sentirnos más partes, si se quiere, de un país, España, que nos necesita como bastión inquebrantable contra los devaneos secesionistas.

Allí estaremos y allí levantaremos la voz para que se escuche alto y claro que Extremadura existe, que somos un pueblo con voluntad de hierro para superar adversidades y construir un futuro a la altura de lo que nuestras hijas e hijos esperan de nosotros.

sábado, 28 de octubre de 2017

Retos por delante"


No es lo mismo hablar que actuar y tenemos en el futuro inmediato demasiados retos como para detenernos en simples elucubraciones discursivas, por ello necesitamos más acciones que enunciados. Es hora de actuar y fortalecernos ante las injusticias que venimos sufriendo. Como dijo la presidenta de la Asamblea en su discurso del día de Extremadura, “siempre hemos amado en silencio a Extremadura. Es hora de alzar, de levantar la voz.

Por eso, el 18 de noviembre marcharemos a Madrid, todas y todos, sin distinción de colores políticos, para exigir que, de una vez por todas, Extremadura cuente con un tren a la altura de nuestros planes de futuro.

Hasta la extenuación repetimos que las infraestructuras cohesionan territorios y, por tanto, ciudadanos. Definitivamente merecemos lo que es nuestro para contar con una herramienta fundamental de cara a la transformación que el gobierno socialista de Extremadura está poniendo en marcha.

Porque un tren del siglo XXI que invite al viajante y al viajero a venir y que permita a nuestros productos ser más competitivos a nivel nacional e internacional, son un eslabón de una transformación económica total que incluye elementos tan imprescindibles como la banda ancha y la economía verde.

Tenemos un plan para construir un mañana y dentro de ese plan exigimos herramientas contemporáneas e imprescindibles para encarar lo que viene con garantías de éxito. Sin comunicaciones ni transportes decentes, es imposible abordar cualquier cambio estructural.

Así pues, que el gobierno de España piense, de una vez por todas, que esta región, leal a la cohesión territorial y a la unidad como garante de la fortaleza del país ante el mundo, merece lo que es suyo, sin chantajes, sin estridencias, pero con el paso firme.